La población de lince ibérico se cuadriplica en quince años

LAURA ÁLVAREZ

  • El pasado año fue determinante para el felino más amenazado, que ha sumado 40 ejemplares saliendo de unos años de estancamiento en su población.
  • En 2002 empezaron los distintos proyectos de recuperación, dando los mejores resultados en 2015, último censo publicado.
  • 2016 también se prevé esperanzador, se han registrado 30 nacimientos en los Montes de Toledo, una zona en la que llevaba décadas sin criar.

Ejemplar de lince ibérico en Sierra Morena  (Poblacion Cardeña- Andujar).

Sigue siendo el felino más amenazado del mundo, pero el número de ejemplares no deja de subir e invita al optimismo. 2015 ha sido un año determinante para el lince ibérico, que ha extendido sus dominios y ha aumentado una población que llevaba prácticamente estancada desde 2010.  

Sólo en Andalucía se registraron 361 ejemplares frente a los 327 del año anterior. Una de las zonas con más presencia felina es Sierra Morena, que se divide en tres regiones. En la zona de Andújar-Cardeña el crecimiento del 2014 al 2015 fue de 15 ejemplares; en Guadalmellato había ocho linces en 2010, mientras que el último censo registró 61 ejemplares;  en Guarrizas en Jaén ha triplicado su presencia registrando 48 felinos en el último año.

La población de Doñana-Aljarafe no presenta aún un núcleo tan definido como el de Sierra Morena. La ubicación de estos núcleos  incluye el Espacio Natural de Doñana y áreas periféricas sin figura de protección, teniendo una especial importancia la zona de Aznalcazar. Desde 2002 ha habido un crecimiento de más de 30 ejemplares por la zona. El número de hembras se ha triplicado, de nueve a 26 en el último año y el número de cachorros asciende a 17.

”En estos momentos hay más de 400 ejemplares’‘ cuenta María Navarro, responsable de comunicación de Iberlince, el proyecto encargado de la recuperación de la distribución histórica de este animal en España y Portugal. No obstante, es imposible facilitar un número concreto de los ejemplares existentes porque “‘muchos de ellos están en libertad”.

En 2016 el panorama también es alentador. Por ejemplo, han vuelto a criar en libertad en los Montes de Toledo, con unos 30 ejemplares nacidos en lo que va de año, una zona en la que abundaron pero en la que hacía décadas que no se reproducían.

Miguel Ángel Simón, responsable de los tres proyectos de recuperación de Iberlince, explica que aún no hay datos concretos porque “el censo de este año apenas está empezando”, pero que es una evidencia que “los distintos proyectos de recuperación están dando resultados” y que “se ha salido del estancamiento de estos últimos años con gran éxito”.

Simón además cuenta que los resultados vienen dados por el proyecto puesto en marcha en 2011 y que abarca Portugal, Extremadura, Castilla-La Mancha, Murcia y Andalucía y finalizará en diciembre de 2017. Y ya se está mirando la estrategia de cara a años posteriores: “en el mes de marzo pasado hicimos un seminario para elaborar la estrategia de conservación futura (a partir de diciembre de 2017) y las líneas de financiación a desarrollar”.

El descenso de la población durante las décadas de 1900 a 1960 fue espectacular, y eso es algo incuestionable pese a que, como explica Miguel Ángel Simón, ”en esa época sólo se hacían estimaciones más o menos afortunadas y dependiendo del interés de la persona que lo hiciera”. Cuando tocó suelo en 1963, la población de lince ibérico se reducía a cinco núcleos: Sierra de Gata, Montes de Toledo, noroeste de Badajoz, Sierra Morena y área de Doñana y a unos 150  ejemplares, puede que menos. A pesar de la extrema situación, no se le protegió legalmente de manera efectiva hasta tres años después, en 1966.

Su protección se afianzó a partir de 1994, cuando comenzaron a vigilarse  las áreas linceras para mejorar el conocimiento de este animal, los riesgos que corría y a sensibilizar a la población.

En el año 2002 hubo otro gran hito en su conservación: fue aprobado el Proyecto Life con un presupuesto de 9.285.714 euros, de los que la Unión Europea aportó un 42%. El objetivo principal, existiendo menos de 200 linces ibéricos, era estabilizar las poblaciones en Andalucía asegurando la viabilidad a largo plazo de las dos poblaciones existentes.

El siguiente proyecto LIFE  (2006-2011) reintrodujo el lince en nuevas zonas de distribución histórica. El objetivo principal era reducir el riesgo de extinción aumentando el número de poblaciones y su tamaño.

Conejos, atropellos y caza

La precaria situación del lince tiene varias causas, empezando por dos enfermedades víricas que afectaron gravemente a los conejos, su principal alimento. Fueron la mixomatosis en la década de los 50 y la hemorrágica en los 80. Ambas plagas contribuyeron a que se redujera su población en torno al 80%, llevándole al borde de la extinción.

El factor humano fue y es la otra gran amenaza para la especie. Los atropellos abarcan un elevado porcentaje en la mortalidad de los felinos. También, el uso ilegal de técnicas de caza, furtivismo, venenos…

Por otra parte, el lince es una especie en la que cualquier brote infeccioso se dispersa con facilidad.

¿Cómo se censa al lince ibérico?

Todos los años se realiza un censo para mostrar la evolución del lince por zonas. En los años 90 se implantaron dos técnicas de seguimiento de poblaciones de lince mucho más efectivas que las que existían hasta entonces: el análisis genético de excrementos y el foto trampeo, que consiste en colocar cámaras-trampa estratégicamente en los territorios linceros.

Se realiza desde mediados de junio, que es cuando los cachorros comienzan a acompañar a sus madres, siendo más fáciles de ver y no termina hasta enero o febrero del año siguiente.

María Navarro explica que ‘‘las hembras son siempre el elemento principal de referencia por su capacidad reproductora. Las alarmas se crean cuando hay pocas porque corre peligro la descendencia de los felinos”.

Más cerca del tigre

El lince ibérico forma parte de la línea evolutiva de los grandes carnívoros. Aunque muchas veces su aspecto físico se asemeje al de un gato, está más cerca de un tigre en la escala evolutiva. Además, tiene unos rasgos físicos muy característicos que lo diferencian claramente de otras especies

Un tesoro de la península ibérica que, no solo por suerte sino también por los grandes esfuerzos que se están dedicando a su conservación desde hace décadas, parece encarar un futuro más halagüeño, siempre y cuando no se baje la guardia.

Perfil del lince ibérico

Vista del lince ibérico

Source: 20′ Ciencia

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