¿Se puede desviar la trayectoria de un asteroide? Una misión lo intentará en 2020

EFE

  • La misión AIDA de las agencias espaciales europea (ESA) y estadounidense (NASA) estudia esta posibilidad y evitar así el riesgo de impacto contra la Tierra.
  • Está compuesta a su vez por dos misiones, AIM y DART, que incluye una nave que impactará con un asteroide en 2022.
  • Esta misión “es esencial para comprender cómo proteger a la humanidad de un impacto con la Tierra”, subraya Javier Licandro, del Instituto Astrofísico de Canarias.

Asteroide

Estudiar los asteroides es clave para entender el origen y evolución de nuestro sistema planetario, pero también lo es para su vigilancia porque, sin ser alarmistas, el peligro de impacto en la Tierra es real. ¿Pero se puede desviar la trayectoria de estos objetos? La misión AIDA lo va a intentar.

AIDA (The Asteroid Impact & Deflection Assessment) es una misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de la agencia espacial estadounidense NASA, cuyo principal objetivo es el de evaluar la posibilidad tecnológica de que una nave impacte en un asteroide para, entre otras cosas, desviar su trayectoria y evitar el impacto.

Está compuesta a su vez por dos misiones, AIM (Asteroid Impact Mission) de la ESA y DART (Double Asteroid Redirection Test) de la NASA, que incluye la nave que impactará con un asteroide en 2022.

AIM, cuyo sistema de guiado, control y navegación, es decir, el cerebro del satélite, lo ha diseñado la empresa española GMV, se lanzará en 2020 y su objetivo es llegar dos años después del despegue hasta Didymos, un sistema binario de asteroides (uno de 800 metros de diámetro y otro de 150 metros, que orbita al primero a una distancia de 1,2 kilómetros y sobre el que se centrará la misión).

Cuando AIM llegue a Didymos expulsará tres pequeños satélites (CubeSats): uno de ellos se posará en la luna (el asteroide más pequeño del sistema binario, llamado Didymoon) y los otros dos, junto a la sonda matriz, orbitarán a su alrededor, explica Jorge Potti, director general de Espacio de la empresa GMV.

“Se creará una especie de red wifi entre los cuatro para comunicarse entre ellos y AIM enviará los datos a tierra”. Para ello y para llegar hasta allí, es fundamental el sistema de guiado, control y navegación, “el ordenador que guiará a AIM”.

La otra pata de la misión es el impacto contra el asteroide propiamente dicho, responsabilidad de la NASA, y que la sonda AIM “verá en directo” y cuyos datos transmitirá luego a tierra.

Ahora mismo la parte europea de la misión ha finalizado la fase b, la de diseño, y las empresas inmiscuidas, entre ellas GMV, están a la espera de que la ESA decida en su próximo Consejo Ministerial del 1 y 2 de diciembre continuar con ella y por tanto financiarla.

Reunión clave de la ESA

España presidirá este próximo Consejo Ministerial de Lucerna (Suiza) y para Potti es una “oportunidad magnífica para que se luzca y eleve su nivel”: España no se debe quedar fuera de ningún proyecto.

En esta reunión, la ESA decidirá las futuras actividades espaciales europeas, entre ellas AIM, y pedirá su “suscripción a los países”. “Estamos esperando la decisión de la ministerial de la ESA que en el caso de ser positiva, como todos esperamos, permitirá entrar en la fase de fabricación de AIM”, para construir tanto el sistema de navegación de GMV (en Tres Cantos, Madrid) como el resto de instrumentos de la misión (el contratistas principal es alemán).

También los CubeSats, detrás de los que hay centros o empresas de Finlandia pero también españolas, como la Universidad de Vigo o el INTA (aún por decidir).

Las empresas no son las únicas que estarán pendientes de lo que pase en Lucerna. Más de cien científicos de varios países han firmado una carta de apoyo a esta misión, entre ellos varios españoles del IAC (Instituto de Astrofísica de Canarias). El IAC es parte del consorcio que ha diseñado el terminal de comunicaciones ópticas para AIM y también se ha propuesto para desarrollar la electrónica de su cámara térmica.

Esta misión “es esencial para comprender cómo proteger a la humanidad de un impacto con la Tierra”, subraya Javier Licandro, investigador principal del proyecto en el IAC, quien añade en una nota: “el conocimiento que nos proveería sobre la estructura de estos objetos tiene también un interés científico fundamental”.

Adriano Campo Bagatin, de la Universidad de Alicante, quien también firmó la carta de apoyo, afirma que AIM es “la última oportunidad para Europa de tener una misión a un asteroide en los próximos 15-20 años. Las demás agencias (NASA o la japonesa JAXA) están ya de camino hacia un asteroide, con diferentes cometidos, y agencias como la China o e incluso India están planificando misiones en este sentido”.

Campo, quien es miembro del comité coordinador de AIDA, añade además que se está abriendo un campo muy interesante en la explotación de recursos minerales en asteroides que puede marcar el futuro cercano en el aprovechamiento de la exploración espacial.

Source: 20′ Ciencia

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